Cómo si en verdad te importara. Y pienso en mi interior ¿qué voy a hacer? Intentar bajar un poco de peso. Sólo un poquitito más -para que me miento, quiero que sea un muchito más- Voy a dejar de comer como un puerco, como un animal carente de ningún autocontrol y determinación. Voy a dejar de tener problemas de gorda y ser congruente con el pellejo pegado a mis huesos con que me visto a diario; ese problema que oculto con mi táctica hiper perfeccionada para expulsar la asquerosa comida de mi cuerpo. Voy a ser flaca un sólo día. Sí, voy a serlo; aunque sé que no obstante evite que cualquier alimento toque siquiera mis labios corruptos de mentiras y engaños y pierda así los miles de gramos de grasa que saturan mis tejidos nunca me será suficiente, jamás estaré satisfecha, ni me convertiré en la delgada Barbie con la que siempre soñé llegar a ser y que ilógicamente, odio por lo que representa: la mujer más perfecta y hermosa; obviamente, jamás sería yo.
En eso cavilo mientras continuas hablando: - Ya te saliste de Química, de Odontología, de Lenguas, ¿ahora que piensas estudiar? Encuentra algo que te guste y en que te vaya bien.
Oh!!!! ¿Si? ¿Tú crees que eso es lo que debo hacer? Vaya, ¡gracias, me has resuelto la vida!. Estúpida menganita. Estúpida y no me importaría decírtelo si no fuese tan correcta, tan educada, tan patéticamente responsable por mermar tu salud emocional con los interminables insultos que no acabaría en dos horas de decirte. Huyó de tu mirada y enseguida te pregunto cómo te va en la universidad, en tu tercer año de estudios y en el que aunque me duela admitirlo, debería también yo de ir; pero como soy una fracasada de lo peor sigo aquí metida en mi cuarto, escribiendo tonterías que por suerte, jamás vas a leer. Jamás te tendría esa confianza y nunca más tu a mí si te encontrases con esto.
Sigues cuestionándome, rompiéndome de a poco. ¿Por qué la dejaste?, ¿te iba mal?, ¿no la podías pagar, por qué no pediste una beca? Qué te importa. Y no respondo. No quiero ser presuntuosa y enfrentarte con tus seises y tus cincos cuando conteste: no, no era eso, tenía el más alto promedio de la clase. Luego continuarías: ah si? Mmm pero eres muy inteligente, no te desperdicies.
Veamos.... inteligente, quizá; desperdiciada, sin duda. A eso me ha llevado mi inteligencia, a ser un desperdicio trabado en un embrollo irresoluble y desconozco por completo si algún día pueda reparar ese corto circuito que me tiene en agonía constante. Mientras, continúo gastando mi vida con mis obsesiones; con mis miedos e inseguridades. Entonces no me preguntes qué voy a hacer. Sencillamente no lo sé. Creo que Dios no trazó un plan para mí (si es que Dios existe). No pertenezco a este mundo, por eso intento sin éxito pasar al otro cuando recuerdo esta triste realidad -lo peor es que sucede con bastante fecuencia.
No me preguntes por nada mejor. Tus palabras no tienen significado ni contenido. Si te importara yo un pedazo de lo que te importa pintarte las uñas antes de salir con tu novio no me verías morir ni voltearías al otro lado para susurrar a mis espaldas cómo me he demacrado, cómo me he consumido en mis propias falsedades y banalidades. Ja, cómo si tu fueras algo "natural". 

Y dime tú; con eso,
entonces... ¿Qué vas a hacer?



2 comentarios:
si pudiera decirte que no es asi.....
que puedes ser comoel arbol grande y frondoso...
pero se que no sirve nada y no lo podria decir por que la mayoria d elas veces yo me siento asi ... y quisiera foinjir y ser como el arbol grande pero no puedo me siento debil
y no por que no sea bella, pero pienso que la belleza esta muy lejos de mi.....
y mas la belleza exterior... soy fea
Brendis y Barbie K.G. luego de leer sus post y comentario el diagnostico es facil de adivinar: Baja autoestima. Una de ustedes espera que se den cuenta que existe y la otra no se siente bella. Pues he ahi el problema y la posterior conducta de querer bajar de peso para agradar a los demas. tengan en cuenta esto por favor ustedes no se lo merecen princesas.
Publicar un comentario