viernes, 12 de enero de 2007

i NeeD A jOb

Necesito encontrar un trabajo. ¡Es urgente! Necesito dinero, no porque sea una persona consumista en exceso y fanática de comprar en cada establecimiento que se cruza a mi paso un artículo de moda. No, ni siquiera estoy interesada en adquirir un pantalón nuevo que sustituya aquellos enormes talla 9 de hace años (ya soy talla 2 ó 0). Es indispensable que tenga unos pesos y me sea posible pagar los cursos y talleres de artes que comienzan este Febrero, así como la computadora en que escribo (esta a plazos de 18 meses sin intereses). ¡Demonios! Pero la cuestión trabajo - dinero produce en mi cabecita miles de conjeturas y revoltorios y conflictos indeseables, y no deseo transitar otra vez por tales dominios macabros de donde siempre, siempre, salgo malherida.

Conseguir mi propio "sustento" por decirlo de alguna manera, me da cierta satisfacción y sentimiento de logro personal. Mas, como es bien costumbre mía, me obsesiono y compulsiono comprando... comprando libros o comprando adornos y novedades curiosas. Quiero más y más, y jamás es suficiente. En definitiva, no me agrada en absoluto ese sentimiento insaciable que se achica con nada; que me hace sentir más miserable y pobre con cada blusa adquirida, pues para ser como esos ricachones que caminan a lo lejos con sus trajes de marca y abrigos de lana... disto mucho. Entonces, prefiero vivir en la ignorancia y no saber de cuánto adolezco. No deseo caer de nueva cuenta en las garras asfixiantes de la presión consumista. Sí ustedes quieren y les agrada estar sometidos a tales hilos del titiritero que ordena beber una Coca Cola cuando te encuentras sediento o cubrirte la cholla con una gorra Nike porque está "in" pues que bueno... háganlo, adelante, me viene igual. Yo ya no juego. Demasiado exigióme librarme de ello; demasiadas frustraciones y lágrimas. Antes prefiero irme de ermitaña al Himalaya.

No obstante, debo aceptarlo, me es menester cualquier peso en la cartera aunque el olor a billetes me produzca sentimientos encontrados. Soy trabajadora, pero es idéntico a nada. No hay empleos acá en mi País. Sí acaso encontrase uno sé de antemano que la remuneración sería pésima a cambio de explotadoras jornadas laborales sin descanso. Y como mi madre dice: ¿quién se animaría a contratar a una tipa tan flaca que sólo vaticina el uso del Seguro Social? Ni de modelo me requieren, le he intentado un par de ocasiones y me exigen como requisito primordial marcar de menos cinco kilos más en la báscula. Qué mierda, porque de pesarlos, conseguiría una que otra chamba y algunos miles -profesionales opinan que no estoy tan fea (mejor, que soy linda) y tengo "estilo" en eso de las pasarelas; obvio, no les creo una de sus palabras.

Tal vez lo mejor sea continuar subsistiendo austeramente como he hecho hasta ahora. Los lujos no son indispensables para existir de forma digna y decorosa. Pero sin duda el dinero te obsequia con más oportunidades y opciones para la realización de las metas y sueños. Y a mi me encantaría salir de ratos a museos, excursiones, a naciones extranjeras. Sí, quiero luchar por ello, mas desconozco algún modo y no confío en mis capacidad para lograr dicho acometido; soy buena en nada, una mediocre.
Quizá retome las ediciones de tediosos eventos sociales cegadores de mi ya muy mermada visión.

1 comentario:

Anónimo dijo...

hola nenis soy tamara. si yo tb quiero trabajar. nena como andas por favor cuidate besos