viernes, 1 de diciembre de 2006

El CuCHiLlo QuE cOrTa El BIstEcK y lA NiñA QuE Se pINchÓ La MAnO

Empecemos. Un cuchillo, un bisteck y una niña pinchada no se pintan muy atractivos a los ojos del lector más excéntrico; experto o inexperto -valdría la pena analizar estos extremos en tal situación por el muy particular nivel de capciosidad e inverosimilitud que presentan estos tres elementos; comunes si quieren, pero que al mezclarse adquieren tonalidades no conocidas por la gama de colores percibidas por el hombre, que ante miradas opuestas muestran contrastantes enfoques y sentidos. Pero no es mi deseo ponerme metafísica o cómo quiera que a esta nueva divagación en lo nikilista y absurdo se le pueda llamar.- En su lugar quiero hablar acerca de los alcances insospechadísimos que tiene el internet, las comunidades cibernéticas y los grupos (me enfocaré en uno en particular).

No soy fanática de andar vagando horas y horas por web sites. Creo que el motivo de ello no es que no me llame la atención hacerlo, sino que a veces se me complica y son tantos, tantos sitios que atiborran mi mente de información y la bloquean, dejándola en out y con tremenda jaqueca. El tema con el que desgasto mis pocas neuronas y mis días, sumida en una obsesión que no conoce más límite que el cansancio, y a veces ni eso, es muy recurrido aquí en estos espacios de la red "intergaláctica". Y creánlo o no, provoca sanguinolientos enfrentamientos dignos de contarse en la más magnánima épica.

Así estaba yo, tranquila, confundida por las miles de ventanas de publicidad y aburridísima (para colmo, no tenía a nadie conectado en el msn!), cuando de pronto una chica de la que no sé mucho fuera de que vive atormentada por los mismos temores que yo y que es colombiana, se conecta y después del monótono y rutinario saludo me pasa una dirección de internet. Aquí es cuando comienza la aventura que me ha traido a este preciso momento, en que escribo este blog por motivaciones tan extrañas que bien podrían formar parte de una historia del realismo mágico del gran García Márquez.

Le di un click al extraño y curioso hipervínculo y de inmediato me encontraba viendo un blog muy rosita y particularmente llamativo con su título enorme que reza: Diario de Pink Chick. Esta bueno, me dije, mejor que morderme las uñas de desesperación o medir el ancho de mis muñecas como último intento de matar mi ansiedad compulsiva y dominante. Empecé a leerlo y no pude parar, de pronto sabía más de esta chica que de mis amigas de la prepa o universidad (amigas? mmm ya habrá tiempo de hablar sobre ellas y su dudosa fidedidad). Acabé y no puedo decir que me sentí identificada, al menos no por completo, o que fuera mi nueva ídola a seguir.Para mí este blog se convirtió en muchas cosas (más adelante, tengan paciencia...), entre ellas que gracias a él pude saber sobre Cielo Latini y de su Abzurdah; un libro polémico y exactamente esa polémica es la pelota que roda en mi cabeza.


1 comentario:

Anónimo dijo...

No hay duda, Pink Chick es la Cielo Latini, peruana.