RENEGADA: soy tan renegada. Quizá no sea la palabra correcta que debería emplear para describirme, pero es la única que se me ha ocurrido en este momento. Reniego a todo, de todo y para todo. Reniégome aún a mí misma. Ya ni sé porqué lo hago... ya ni sé que fue aquello que tanto me molestó y desató de mi lengua tales blasfemias. Pienso y re pienso y no consigo explicación todavía.
Pudo ser mi abuela ...Sí, esa viejecita de setenta y picos años que con su imprudencia disfrazada de decencia me altera, pica, exaspera. Es toda perfección según se piensa ella, mas yo sólo encuentro etiqueta, modales y una gigantesca represión re reprimida. Válgame falta de uso de la razón y la rebeldía. Peca por correcta, por sensata, más por perfecta. Le eximo responsabilidad cualquiera de mis manías y obsesiones letales pero bien que esforzábase en educar a su nieta "preferida" (carga moral más pesada no era posible achacarle a esta cría) de acuerdo a la rigidísima vara de altos e inquebrantables ideales que sabrá quién le fue a meter en la cabeza para desgracia de todos sus allegados.
Y como suele suceder; el alumno superó al maestro. O sea, yo a mi súper abuela; por estúpida, no hay otra. "Mija - me dijo suave, quedo, con su cara lastimera y triste de perro hambriento aquella maldita vez que no saco de la memoria- Tú no me falles como tu prima fulanita, no soportaría otra decepción semejante. Sé buena niña y házme sentir orgullosa, ¿sí hijita?"
¿Que aguardaba que le contestase.- No abuelita, no, voy a hacer lo que me venga mi pinch... gana, no quiero vivir igual de asfixiada que tú, igual de falsa e hipócrita? Obvio le respondí: Sí, sí, te sentirás contenta al menos de mí, jamás te infringiré dolor alguno abuela. Y ella sonrió complacida... Hace mucho que no lo hace, que no sonríe por mi causa; ya soy una más de las miles que le provocamos dolores de cabeza, que no para de sermonearnos, que no nos mira sin un dejo de inquietud y desprecio. A veces recuerdo, y a veces me lastima, y a veces me odio un poco más por ello.
¡Ahi abuela! Con tu "sí me preocupas porque no has de comer y debes seguir vomitando para verte día tras día más demacrada"; y tus consejos de que me arregle y ponga decente en casa cuando no le hallo sentido alguno pues nadie tiene interés en visitarme y yo menos a ellos, y que rectifique mi vida con una carrera (definitiva) y estudie y haga otras cosas que tú quisieras mas no yo. Eres pura contradicción; una mujer refinada que por debajo del maquillaje y las esencias caras se oculta tremendo enfado y resentimiento hacía eso que tanto pregonas. Te ha impedido ser libre, volar de verdad. Te ha impedido caer, golpearte, llorar; pero no mientas pues yo sé que les deseas; deseas esas lágrimas de fracaso y frustración a las que nunca te enfrentaste por temor. Deseas llorar a tus anchas sin que nadie te juzgue, principalmente el terrible e inflexible juez que eres tú. Abuela te tienes miedo, mucho miedo; y ni siquiera te tomas la molestia de darte cuenta, de inclinarte un poco; no se vaya a arrastrar un milímetro por el suelo tu falda y se ensucie de barro. Ja, Qué diría la gente...
No intento criticarte, eres mayor, te debo respeto lo sé. Perdona esas faltas ya que cuando me lanzas lo que para mi es un insulto a la cara, aunque no para ti, no sé de que manera reaccionar. Emociones me hierven la sangre, impidiéndome pensar. Yo creía que les tenía sepultadas desde hace años, mas no es así. No las he sacado ni digerido y siguen roendome las tripas. Ahora que he dedicado varios minutos en indagarle... quizá te odio. ¡Qué ofensa! ¡Lávate con jabón la boca chiquilla insolente! Ni necesito que me lo digas, ya le he hecho. Ya me lavé la boca con jabón, antes con vomito y antes con sangre. Deseo no sentir esto, me duele, me pesa, no es lo correcto. Pero abuelita he intentado de todas las formas posibles e imposibles dejar de sentir emociones negativas y no pude... más negativas se pusieron entonces. No busco herirte, sólo que tenía que decirlo en algún sitio, y como espero que no leas esto, al menos no pronto; considero que es el adecuado. Besos y también te amo.
Dispensa el breve espacio en tu honor mi Vieja. Entiende que sí quisiera hablar sobre ti, llenaría hojas y hojas de reflexión; y si sumamos nuestra relación uff, nunca acabaría; ya será en otra ocasión, en otro paisaje, con otros versos.
2 comentarios:
A MI ME PASA EXACTAMENTE LO MISMO ELLA ES O POR LO MENOS SE CREE SUPER PERFECTA Y A MI NO ME DEJA DE ATORMENTAR CON COSAS INSIGNIFICANTES ..PERO BUENO AY QUE AGUANTARLAS AHORA O NOS SENTIREMOS CULPABLES CUANDO YA NO ESTEN ... MUCHA SUERTE
Que mierda de persona que sos. Yo era igual entre los 16 y 18. Una mierda. No me gustaba nada. Me quejaba por los que no se fijaban en mi y por los que se fijaban y se preocupaban. Y veo que vos sos la misma mierda inservible que con encuentra poronga que le venga bien.
Pero hoy recien, cuando tengo 30 años, miro atras y veo el tiempo desperdiciado. Y hoy me arrepiento por no disfrutar cada uno de los momentos vividos con mis abuelos, mis viejos, mis amigos. Y recien hoy cuando acabo de ser padre, me doy cuenta para que vivo. Y me doy cuenta que soy muy baliso para una personita. Y recien hoy me pongo a pensar despuesde leer la parba de boludeces negativas que escribes, que Nunca nadie me dio tanta luz, y que para nadie nunca fui tan importante como para mi hija.
no te imaginas como te cambia la vida. Y mas que la vida, la visión de para que estoy en esta vida.
Si tenes 16 o 18 años es mas que obvio que esto no te va a servir, a mi no me sirvió nada de lo que me dijeron en su momento, es mas, me enfurecía que quieran cambiar mi forma de ser. Me enerbaba. me Ofuscaba. y hoy me arrepiento de no tener a esas personas que en su momento querian decir, bien o mal, algo para verme mejor.
chau, suerte y espero que no te suicides, ya que la tendencia emo-idiota la tenes.
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