
Hide my head I want to drown my sorrows
No tomorrow, No tomorrow.
No tomorrow, No tomorrow.
The Director's Cut.
Donnie rió recostado sobre su cama. Rió liberado, rió porque supo que había existido, porque todo tenía sentido. Estaba muerto ... y de ese deceso había renacido. Rió de felicidad pura y certera de que no estaba solo, que jamás lo había estado. Rió. En ese preciso momento, cubierto entre sábanas y almohadas, le quedaba aún mucho por hacer y vivir... La historia no llegaba todavía a su fin, ni sabemos cuándo sí es que lo hace.
El reloj marcó la hora exacta de la fecha tatuada en su brazo. El fin del mundo sobrevino y el montaje de la Obra Maestra del Director del cual Donnie formaba parte sustancial en el elenco corrió sus amplios telones cerrando así dicho acto. Uno entre millones y millones de los que crea y coordina a cada segundo ese Genio de ignoto paradero e identidad para muy pocos conocida; por lo cual en ocasiones la mayoría de los que nos autonombramos "seres racionales" le blasfemamos haciéndonos llamar ateos o agnósticos. Inclusive peor; inventándole reinos por cielo, mar y tierra igual que sobrenombres y altares.
Agnóstico... me escuché repetir esa palabra varias veces en el transcurso de la cinta. Sí, soy agnóstica. Agnóstica rayando a atea. Mas continuaba la película y no podría perder detalle con tales meditaciones.
Abandona en seguida el joven actor la escena- no por eso deja de existir, de estar ahí en cierta forma- y los demás protagonistas continúan en ella; Tomando decisiones diferentes, predecibles, circunstanciales ¿O acaso eso hemos buscado con desesperación deducir por medio de disímiles e idénticas doctrinas; de creencias esclavizantes donde la ciencia y el espíritu son excluyentes entre sí, conflictuándo en un grado más elevado nuestro ya de por sí intrincado cerebro?
El destino y la razón de ser de todo cuanto nos acontece son abordados perspicazmente en este celuloide. Hecho que considero sumamente valioso y audaz. A mi humilde opinión, es una teoría muy rescatable e interesante que no descarto con facilidad de mis cavilaciones cuando fluctúan entre metafísicas e inermes.
Mientras aquello se sucedía en la pantalla del televisor o de mi mente empezábase a escuchar una canción suave casi imperceptible a los odios; y sin embargo, penetrante. Le entendí al instante y su relación con lo que mostraban las imágenes. No me fue posible evitar derramar un par de lágrimas (por mí hubiese llorado a moco tendido pero había gente a ambos lados de mi persona). Lágrimas que significaban alegría, confusión, empatía y hasta esperanza. Si bien es verdad que no es una historia conmovedora ni mucho menos; me tocó profundamente (son contadas las tramas que han logrado "moverme el tapete"). Me inyectó con una filosofía insólita hacía la vida pero en especial hacía la muerte. Vinculándoles en una simbiosis inaudita.
Darko recibió un gran obsequio del Universo, Ser Superior, Dios o como quiera que le deseen apodar. A través de acontecimientos con tintes de ciencia ficción y física relativista entremezclados y enlazados le fue desvelado el paño de ofuscación que cubría sus ojos y comúnmente nubla la visión de todo individuo. Entendió que la sin razón es la razón más verídica; que la irreverencia es la vía más prudente de actuar; la insolencia, el mayor respeto que se pueda tener; sus alucinaciones, única realidad palpable y tangente; en tanto aquello que se piensa insignificante o sin importancia es de trascendencia ilimitada; y que morir es nacer así como vivir según lo preestablecido por las normas sociales es la aniquilación total del ser.
The Director's Cut me reflejó en ese chico adolescente que sobrevive a un mundo loco, abrumado, enfadado y carente de sentido. A todos los amantes del séptimo arte nos logrará indudablemente conquistar pero más todavía a aquellos que no aceptamos lo prefabricado, lo ya digerido, lo requerido para encajar en la sociedad contemporánea. A nosotros que escapamos con frecuencia de esta realidad sumergiéndonos en paralelismos insólitos y criticados por el resto de los que se creen equilibrados.
Será fantasiosa, divagada. Mas es de una simpleza contraria al complejo de su mensaje. ¿Y quién podría saber?; Tal vez un día se nos presenta un conejo macabro que nos dé la sabiduría para entender la siguiente línea del tema de Donnie Darko (Mad World): Estos sueños en los cuales estoy muriendo, son los mejores que he tenido.
Tengamos presente que sí no hay imposibles ni límites en la mente o en la imaginación ¿Por qué habrían de gobernar a las leyes del infinito Universo? El que afirmó que sólo existe eso que los sentidos captan y procesan, ofendió a nuestra inteligencia; Pero más infame es aún que le hayamos creído y secundado sus retrogadas y absurdas ideas.
Entonces, realicen un favor a ustedes mismos y al mundo. No paren nunca de soñar. Sueñen lo que quieran, lo que puedan lo que les permita su creatividad y sus necesidades. No dejen jamás sus locuras; de vivirlas, gozarlas, sufrirlas. Son los locos los que cambian el planeta y también los paradigmas. Sólo los diferentes, aquellos anormales mal vistos son capaces de devolverle un poco de la esperanza y la fe perdidas a la vida de quienes olvidaron cómo soñar, cómo existir y que fallecen minuto tras minuto sin morir.
Evoco éste largometraje cuando me extravío. En esas horas de dolor agudo que paso dentro de mi piel, en esa corteza podrida y que tanto detesto en aquellos minutos. Cuando estar en mí es la peor bajeza asequible miró hacia el sitio en que almaceno la fabula del chico rechazado e incomprendido, pero siempre héroe, siempre auténtico. Y me reanimo; caigo en la cuenta de que no es tan lamentable ser diferente y que es por mucho preferible a formar parte de la masa de mortales que respiran sólo por respirar y han reducido sus ideales a convertirse en copias del mismo tiraje; aspirando iguales éxitos, iguales autos, iguales residencias. Iguales cuerpos. Así deba pagar un costoso precio de soledad e intolerancia, no me pesa demasiado. Mis alucinaciones: peligrosas, ficticias e infructuosas para muchos (yo entre tantos) me consumen en la locura y en el delirio. Sí, no lo niego. Mas siempre renazco de las cenizas, pues en mi caótico universo soy Fénix inmortal y eterno ... nada me vence, nada me puede, ni ustedes ni Ella.



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