Acepto. Dejaré que mis manías me sobrepasen y soltaré las riendas a la vorágine verborreica tempestiva y arrolladora que violenta a mi ser. Además, está más allá de todo control: Tiene vida propia, mente autónoma, cuerpo y patas que no responden a mis órdenes; ni conduzco o dirijo.
Yo sólo soy su instrumento de trabajo; la esclava que teclea palabras y signos sin aparente explicación, a voluntad de aquella lúgubre y desgreñada Musa de ignota genialidad. Soy su títere y camino según sus designios.
En síntesis, continuo con éste blog, no habiendo podido escapar a tal obsesión desenfrenada y viciosa que muchos adolecemos; y cuando osamos abandonarle, ¡infelices desdichados!, nos condenamos a no ser más que neuróticos poco menos funcionales que niños recién venidos al mundo.
Gracias de corazón por sus palabras de aliento. Prometo no volver a flaquear. No en mis ideales, no en mis gritos mudos mas no por ello inaudibles. Gracias.




1 comentario:
que bueno que sigas con esto
me gusta mucho como escribis
Publicar un comentario